Julio 2019: A menos que

De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan. Salmo 24:1

El Instituto de Estudios e Investigaciones Interculturales, un socio de mucho tiempo de los Ministerios Globales en Chiapas, Méjico, trabaja con personas en aldeas y comunidades, aprendiendo juntos cómo la muerte de los bosques significa más que la pérdida de árboles. Cada respiración que hemos tomado ha dependido del oxígeno procesado por miles de millones de hojas en todo el mundo. Los alimentos que comemos provienen del suelo enriquecido por esas mismas hojas, naturalmente compostadas durante cientos de años. El hábitat del bosque es el hogar de criaturas y muchos humanos que dependen diariamente de los medicamentos, los alimentos y el combustible producido por los árboles.

Los mayas nos recuerdan la sabiduría de una vida simple arraigada en la naturaleza. La pérdida de los bosques es más que una pérdida material, física o económica. También es una pérdida espiritual. A lo largo del tiempo, las personas se han retirado al bosque buscando en la soledad y la música de la naturaleza el susurro del Dios de la creación y de sus propias almas. Los árboles, como la cieba gigante, sagrada para los mayas, son los antecesores que tienen la sabiduría de las edades en sus anillos.

La humanidad ha abierto un abismo que separa la creación de su Creador. A menos que cada uno de nosotros elija plantar semillas, a menos que cambiemos nuestras prioridades y hábitos, a menos que aprendamos a cuidar nuestro hogar y la tierra, la muerte de los bosques podría significar la muerte de la humanidad. Debemos prestar atención a las advertencias antes de que sea demasiado tarde.

Elena Huegel es miembro del Instituto de Investigación y Estudios Interculturales (INESIN) en Méjico. Su nombramiento es posible gracias a sus ofrendas al Fondo de Misiones Discípulos, la misión en pleno, WOC, OGHS y sus ofrendas especiales.


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